De manera sorpresiva, una británica de 50 años falleció cuando volaba de Turquía a Rusia, debido a que padecía diabetes y dejó sus medicinas en el equipaje de bodega. Fue atendida en el pasillo central del Boeing 757, pero allí murió. Los pasajeros tuvieron que viajar con el cadáver a la vista, ya que el capitán consideró que no era adecuado hacer un aterrizaje de emergencia. Encuentra más noticias como esta en la sección Mundo Insólito de tu periódico Q´hubo.