Así como en la vida, en el fútbol del amor al odio también hay un paso. Si no, que lo diga el presidente de Santa Fe, César Pastrana. Desde que se confirmó que el dirigente ‘Cardenal‘ dejará el ‘Rojazo’ (en agosto) para sumarse a la Federación Colombiana de Fútbol, como integrante del Comité Ejecutivo, su relación con la afición santafereña ha ido de mal en peor. En principio porque la hinchada esperaba refuerzos importantes para afrontar la Liga y la Copa Libertadores, pero Pastrana apenas confirmó la llegada del delantero uruguayo Rubén Betancourt y el antioqueño Brayan Fernández (desconocidos, por cierto).