Un tiro apagó la vida de Brayan

28 de enero de 2019
Los 23 años de vida de Brayan Stiven Zapata Villalobos llegaron a su fin hacia la 1 de la madrugada de ayer mientras el joven permanecía con los ojos cerrados y acostado sobre una camilla en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Meissen. Un tiro en la cabeza bastó para que su vida comenzara una cuenta regresiva que lo llevaría a la tumba, cumpliendo así el objetivo de su victimario: no volverlo a ver. Una riña entre Brayan y su asesino sería la causante de tan lamentable hecho, pues hasta la madrugada de ayer el joven no había recibido ningún tipo de amenazas. También se descarta que su homicidio se haya tratado de un hurto, ya que a la víctima le hallaron todas sus pertenencias. “El rastro de sangre fue lo único que vimos esta mañana, porque no escuchamos nada. Sin embargo, un vigilante sí nos dijo que habían sonado dos disparos y yo me imagino que serían los del problema”, agregó una habitante del sector. Bala en el andén. Los hechos alrededor del crimen de Brayan son un misterio para las autoridades y para los allegados del joven, pues 12 horas más tarde se conoció el sitio exacto en donde fue ultimado, ya que el joven fue llevado al Hospital de Meissen por un allegado y este, quizás asustado, decidió irse sin brindar mayor información de lo ocurrido. No obstante, fue la labor de las autoridades la que determinó que justo sobre la avenida Boyacá con carrera 15, cerca al barrio Monterrey (en Ciudad Bolívar), se perpetró el acto de sangre. Según la versión que Q’HUBO pudo conocer, el hoy occiso había estado departiendo en el barrio Acapulco con unos amigos, cuando decidió despedirse para ir a su casa a descansar; sin embargo, su descanso ahora será eterno. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa. 

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