Lucía llegó el 19 de mayo de 2005 para ser la consentida de la familia Toro Franco. Su nacimiento fue absolutamente normal y su vida en Envigado (Antioquia), donde nació, también transcurrió sin ningún problema hasta hace 5 años, cuando de la nada le apareció un tumor cancerígeno en las costillas 1 y 3, y ahí empezó un tortuoso y difícil viaje. Hoy ella vive gracias a un corazón artificial (ver recuadro). “No sabíamos nada porque fue asintomática, no se veía nada malo en ella hasta que un día se le inflamó la vena cava. La llevamos al pediatra, se asustó y pidieron exámenes, por lo que se determinó que tocaba hospitalizarla porque encontraron que tenía un tumor y a los 15 días la operaron”, contó Gloria Sofía Franco, su mamá. Tuvo que recibir quimioterapias y se recuperó por completo del cáncer, tanto así, que 4 años después de su tratamiento oncológico estaba de maravilla. Pero todo no fue color de rosa. Este 2018 iba bien hasta mayo, cuando pidieron hacerle un electrocardiograma y se enteraron de que había algo malo con su corazón. La quimioterapia le afectó ese órgano vital. Además, debido al tumor, tuvieron que retirarle gran parte del pulmón derecho, es decir, solo cuenta con un pulmón completo. Gloria reconoce que el proceso no fue fácil, pero su hija —actualmente tiene 13 años— es una niña muy especial; además de hacerlo todo con amor y de ser excelente estudiante, es líder en su colegio y tiene una fundación para el cuidado de los animales junto con una de sus mejores amigas.Tal vez todo lo que ha tenido que afrontar le ha dado la capacidad de sobrellevar de mejor manera las situaciones difíciles. “Veía que mis amigos podían hacer muchas cosas que yo no podía. Y en mayo sí que fue difícil, porque mientras ellos podían hacer una clase de educación física normal, yo me tenía que quedar sentada”. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.