A fuera de la casa de Leidy Johana Salinas Cuesta (19 años) y Duván Ceballos Cárdenas (de 50) los días transcurrían sin mayor preocupación, hasta que el aire empezó a tornarse con un aroma fétido que hacia revolver el estómago de cualquiera que caminara por allí, un claro anuncio de que la muerte había hecho presencia en el lugar. Cada hora que pasó desde el momento en que los asesinaros hasta la tarde de este lunes, cuando fueron hallados, hizo que sus cadáveres se descompusieran, a tal punto que los funcionarios de criminalística no pudieron identificar con claridad la herida que le propinaron a cada uno. ya que en la escena del crimen fueron encontrados dos vainillas de dos proyectiles calibre 7.65, y en la cabeza de los dos cadáveres tenía lo que sería un orificio producto de un disparo, los investigadores dedujeron que esa fue la forma en la que los habrían matado. Mientras más se conocen detalles de este doble crimen, más son las preguntas que se hacen los vecinos del barrio San Felipe ( en Usme), debido a que la llegada de esas dos personas al sector trajo consigo misterio y sospecha. “La última vez que los vimos fue el pasado jueves en la mañana, como a las 9 a. m. Ellos estaban lavando al frente de la casa una moto. Fue hasta el lunes que ya nos cansamos del mal olor y los ladridos del perro que estaba adentro de la casa y llamamos a la policía”, informó una vecina. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.