Ni un conflicto armado de casi seis años que ha acabado con la vida de casi medio millón de habitantes, que ha provocado el exilio de cinco millones más y que ha destruido decenas de ciudades, ha impedido que Siria baje los brazos en su lucha por salir adelante. Y es que en medio de tanta atrocidad aun este país tiene la esperanza de paz gracias al bendito fútbol, un deporte capaz de unir sociedades a pesar de sus diferentes ideologías. Encuentra más noticias como esta en la sección Zona Deportes de tu periódico Q´hubo.