Un olor fétido que se colaba por las vías respiratorias de los vecinos de la vereda Atala (en Viotá, Cundinamarca), desde el pasado jueves, los obligó a cruzar ayer la cerca de la finca de don Luis Guillermo Castelblanco López y caminar hasta la ventana ubicada en la parte posterior del predio, desde donde se logró divisar a la mismísima muerte. No era un monstruo ni mucho menos un espanto, en esta oportunidad la muerte se reflejó en dos cuerpos ocultos en una caneca plástica, que daban cuenta de los más bajos instintos que tuvieron dos hombres al momento de ultimar al dueño de esas tierras y a su compañera sentimental, identificada como Marbelys González. Como si fueran unos especialistas, los delincuentes, además de acribillar a la pareja, los tomaron en brazos y los metieron en una caneca plástica (en donde se recolecta agua) y a su alrededor vertieron una mezcla de cemento y arena, con la cual pretendía ocultar el delito. Se presume que esta acción se habría perpetrado por los empleados de Luis Guillermo, tres hombres aparentemente extranjeros, quienes hace unos 15 días fueron contactados por él, en Bogotá, con el fin de que adelantaran unos arreglos locativos en su hogar de descanso. Después del doble homicidio se efectuó un millonario atraco cuyas pérdidas no han sido cuantificadas, debido a que se desconoce la clase de objetos que tenían dentro de la vivienda; eso sí, se sabe que todo se lo llevaron en una camioneta, en la cual se cree que escaparon los victimarios. Con lo que no contaban los asesinos es que Luis y Marbelys eran una pareja reconocida y querida en esa vereda, por lo que desde el primer día que se ausentaron misteriosamente, sus vecinos y allegados empezaron a sospechar de los empleados, quienes en repetidas ocasiones les dijeron que ellos no estaban. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.