Pillos acaban con celador en Suba

14 de diciembre de 2018
Como si presintiera lo que estaba por sucederle, Serafín Ojeda mencionó horas antes de su muerte que: ‘yo cuando me muera quiero que me cremen, y quiero que mis hijos se queden con mi casa’. Lo afirmó lejos de imaginarse que unos sujetos llegarían a arrebatarle la vida. “Cuando me enteré de que habían matado a Serafín no lo podía creer, pues sobre las 4 a. m. estuvimos dialogando y él me expresó una serie de peticiones, pero hasta ahora caigo en la cuenta de que estaba presintiendo su muerte”, confesó un allegado de la víctima a Q’HUBO. Bala en el potrero. Más de 30 años llevaba Serafín desempeñándose como guarda de seguridad. Se encargaba de vigilar una zona verde que funcionaba como parqueadero, ubicada en la carrera 149 con calle 142B, en el barrio Bilbao (localidad de Suba), a pocos metros de su casa. En la mañana de este jueves, cuando estaba haciendo la ronda, en medio de un hecho de intolerancia unos sujetos le dispararon porque les hizo un llamado de atención. “Lo que tenemos entendido es que había unos hombres consumiendo estupefacientes, entonces, Serafín, al darse cuenta de esto, y velando por la seguridad, se les acercó y les dijo que por favor se retiraran de la zona. A los sujetos les incomodó dicha petición, y fue cuando uno de ellos sacó un revólver y le disparó”, aseguraron las personas en el sitio. Eran aproximadamente las 5 a. m. cuando se escucharon cuatro detonaciones. La gente, preocupada por lo que pudo pasar en las calles, salió a verificar, y fue cuando hallaron a Serafín con heridas en su rostro y en el pecho.Uno de los curiosos corrió hacia la vivienda de la víctima (ubicada a media cuadra del parqueadero) para avisarle a la familia. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

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