Pegadito a la actuación

19 de julio de 2018
Malgeniado, tosco, chabacán, buen amigo, sumiso  y como todo un bacán son solo algunas de las facetas con las que Juan Carlos Arango o ‘Juancho’ Arango, como se dio a conocer en el medio, ha demostrado que ningún papel le queda grande y que no por nada es considerado uno de los actores más  talentosos de televisión, cine y teatro. En 30 años de carrera artística, ‘Juancho’ ha tenido la oportunidad de trabajar en un sinnúmero de producciones entre las que ha dejado en evidencia lo malo y lo bueno que puede llegar a ser en sus papeles, pero también lo divertido que es cuando sabe que su única misión es sacar una que otra carcajada a aquellos que se toman el tiempo de seguir de cerca sus pasos en el mundo actoral. “Siempre que acepto un papel de comedia me tomo el tiempo para armar el personaje con mucho cuidado, me gusta que la gente en vez de sentirse ofendida con lo que hago exprese una sonrisa y se divierta con lo que ven”, le aseguró ‘Juancho’ a Q’HUBO. Y aunque son muchos los que consideran que la personalidad de este caleño nada tiene que ver a lo que por años han visto y que al hablar con él hay que tener cuidado con lo que se le pregunta, lo cierto es que mucho de lo que se dice es puro cuento. Lo único que este hombre no permite es que se le metan al rancho y empiecen a esculcar en su intimidad. “Me gusta cuando me preguntan por mi trabajo porque eso es lo que me gusta hacer, me gusta actuar, me gusta trabajar y estoy seguro que eso es lo único que debe importar”, añadió. El destino lo llevó a la actuación. Pero este hombre muy bien centrado y con una visión clara de lo que quiere no siempre fue así. De joven fue rebelde, no era tan bueno para el estudio y así como no tenía problema para irse de su casa, tampoco lo tenía a la hora de asumir las consecuencias de sus actos. “De joven uno siempre hace muchas cosas pero lo importante es que de todo eso solo quedan muy buenos aprendizajes”, añadió. Sin embargo, y para fortuna de él, la madurez llegó a su vida cuando ingresó al Ejército Nacional. En ese tiempo se dio cuenta de que actuar era su destino y aunque después de prestar servicio no sabía qué hacer y se sentía confundido, con el tiempo empezó a hacer pequeñas representaciones en bares y discotecas para sobrevivir, hasta que un día el inolvidable Pepe Sánchez, su gran amigo de parrandas, lo recomendó para hacer un casting para la recordada novela ‘Amar y vivir’. Desde ahí su presencia en el medio se ha mantenido intacta.
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