“Yo creo que la peor forma en la que puede morir un ser humano es incinerado. ¡Pobre doña Cristina, una buena persona y fallecer de esa manera!”, fueron las palabras que pronunció angustiada y con los ojos inundados de lágrimas una de las vecinas de la mujer que falleció en la madrugada de ayer incinerada dentro de su vivienda. El inmueble de Cristina Bermúdez no solo se puede identificar porque quedó sin techo sino también porque las gotas de agua se siguen filtrando entre las paredes de lo que quedó de su casa, ubicada en el barrio La Soledad (Teusaquillo). El fuerte incendio que se originó en el tercer piso de la propiedad, justo en el apartamento que habitaba doña Cristina, dejó hecho cenizas todos sus muebles y electrodomésticos, los mismos que durante sus 83 años de vida consiguió trabajando para vivir tranquila dentro de su humilde morada. “Durante toda la vida ella residió aquí y era una persona ya mayor y buena gente, que arrendaba las habitaciones de su casa para poder subsistir. Era muy solitaria, porque casi nunca la visitaban, y no tuvo hijos”, aseguró una vecina a Q’HUBO. El incendio. Corrían las 4 de la madrugada de ayer cuando Cristina (de 83 años) se encontraba durmiendo en el interior de su habitación, justo en el tercer piso de su casa ubicada en la carrera 20 con diagonal 42A. A pesar que durante toda su vida tuvo el sueño muy liviano, pues siempre estaba pendiente de las personas que salían y entraban de su casa, pues tenía arrendados los cinco cuartos del inmueble, ayer no tuvo tiempo ni siquiera de despertar. El humo que se colaba entre las ventanas de la propiedad alertó a una vecina, quien al sentir el fuerte olor se asomó y observó que la vivienda de Cristina ardía en llamas hacia las 4:30 de la madrugada. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.