¿¡Hay alguien que necesite ayuda!?, gritaban los socorristas ayer en una comunidad del surde Guatemala con la esperanza de encontrar sobrevivientes en medio de la devastación que dejó la potente erupción del volcán de fuego, con la muerte hasta ahora de 62 personas.Bomberos, soldados y policías se abrieron paso entre los techos de decenas de casas arrasadas por el deslavede lodo y ceniza ardiente que el domingo provocó el pánico en la pequeña comunidad de San Miguel Los Lotes, en la ciudad de Escuintla, 35 km al sur de la capital. La villa y otras comunidades vecinas que estaban acostumbradas a la constante furia del coloso, y que también resultaron afectadas, cuentan hasta el momento más de 60 muertos, aunque la cifra podría aumentar ante los reportes de varias personas que dicen tener familiares desaparecidos. Mientras la búsqueda continuaba en las zonas desvastadas, en la plaza del pueblo indígena contiguo de San Juan Alotenango siete féretros de cuatro menores y tres adultos eran velados con un crucifijo y altares de flores.
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