En atraco le arrebatan la vida a recreacionista

21 de septiembre de 2018
La disciplina, el amor por su vida y las ganas de brindarle lo mejor de sí a la comunidad que aguardaba a Diana Patricia Gómez se fueron volando junto con su alma hasta la eternidad, luego de que dos delincuentes le arrebataran la vida en medio de un atraco. En la escena del crimen quedó como evidencia un trozo de tela verde que pertenecía al bolso de Diana y que fue roto producto del forcejeo entre uno de los homicidas y la mujer de 36 años, en una de las calles del barrio Las Margaritas, en Bosa. Justo a media cuadra de donde quedó el cuerpo tendido de la mujer, quien trabajaba como recreadora del Idrd (Instituto Distrital de Recreación y Deporte), quedó la bicicleta en la que se movilizaba uno de los delincuentes y que dejó tirada cuando se soltó la cadena, pues no pudo seguir pedaleando y le tocó correr detrás de su compinche, quien iba subido en la cicla que le acababa de robar a Diana. “Yo escuché los tiros y luego que unas mujeres gritaban, pero no pude asomarme porque me dio mucho miedo. Hasta ahora que me dicen que mataron a una mujer por robarla. Lo más triste es que deben ser los mismos ladrones del barrio, qué tristeza”, contó una residente. Atraco mortal. Corría la 1 de la tarde de ayer sobre la Carrera 89 Bis con Calle 63 Sur, cuando Diana se encontraba caminando y arrastrando su bicicleta junto con otras dos amigas, ya que se dirigían para un colegio oficial a realizar unas actividades lúdicas a los estudiantes de la jornada de la tarde. La presencia de dos hombres a bordo de una bicicleta negra (ver foto) no las asustó, pues pensaron que se trataba de dos muchachos que, al igual que ellas, transitaban por este sector. Sin embargo, estos sujetos portaban al interior de su ropa un revólver, tenían la sangre helada y la adrenalina recorriendo cada parte de sus venas debido al atraco que estaban a punto de llevar a cabo en contra de Gómez. De frente, con sus rostros descubiertos y alebrestados, acorralaron a la víctima y la bajaron a la fuerza de la bicicleta. Posteriormente comenzaron a jalarle el bolso que llevaba terciado y Diana, al no dejarse llevar también sus pertenencias, se aferró con su vida a la cartera, cuando comenzó a escuchar los tres disparos que iban ingresando a su cuerpo. Mientras que los pillos huían subidos en las bicicletas -una de Diana y la otra en la que iban antes del robo- las otras dos mujeres que estaban con ella comenzaron a gritar pidiendo ayuda mientras cargaban en brazos a su amiga y compañera de trabajo. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

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