Un disparo en la cara tiene a Alfredo Romero en la Clínica San Francisco de Asís. El hombre de 51 años fue agredido por dos sujetos en medio de un hurto, y según familiares de la víctima, los delincuentes son venezolanos. Manifiestan que es un milagro que esté vivo. Q’HUBO se comunicó con Sandra, hermana de Alfredo, quien nos comentó que esta tragedia se presentó a finales de noviembre, cuando su pariente, quien es conductor, recogió una carrera en un conocido centro comercial de Fontibón. “Mi hermano toda la vida se ha desempeñado como conductor. Él ha manejado tractomula, taxi y hace seis meses comenzó con las aplicaciones Uber y Beat. “El día que empezó este calvario fue el 22 de noviembre, cuando Alfredo recogió a dos venezolanos que tienen entre 20 y 25 años, a las afueras de un centro comercial, y los llevó hacia Engativá. “Eran aproximadamente las 9:30 p. m. cuando llegó al barrio La Española, y allá los supuestos pasajeros lo empezaron a meter por entre cuadras, hasta que llegaron a una que estaba oscura y sola para atacarlo”, relató la mujer. El sujeto que iba en la parte trasera del auto cogió a Alfredo por el cuello e intentó asfixiarlo, mientras que el que iba de copiloto le ordenó que le entregara el control del carro y sus pertenencias. La víctima puso resistencia y golpeo a los dos hampones, así que el que iba en la silla delantera, enfurecido, desenfundó un arma de fuego y le propinó un tiro en el rostro. “Según cuenta mi hermano, al ver el revólver intentó esquivar el disparo, y tal vez por esa hazaña fue que no terminó muerto. “El proyectil le ingresó por la boca, pero logró desviarse porque le pegó contra un colmillo. La bala fue a parar a la parte posterior de su oído izquierdo. “Los médicos nos informaron que el proyectil no lo pueden retirar, porque esto generaría mayores complicaciones en la salud de mi hermano”, aseguró la mujer con voz entrecortada. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.