¿Cómo cerrar un ciclo que se caracterizó por las celebraciones y los festejos de la peor manera? Pregúntenle a Dayro Moreno. El delantero tolimense echó a la basura su idilio con el gol en Atlético Nacional. El máximo anotador del Verde desde el año pasado se encargó de aburrir a todos, incluso a los hinchas, y ni los 57 goles lo sostuvieron para contrarrestar su conducta. El club tomó la decisión de “prescindir a partir de la fecha de sus servicios por justa causa”, por las “reiteradas faltas del jugador que afectan las normas de la institución, algunas de ellas recientes y que han sido de análisis por parte de la Comisión Disciplinaria en el transcurso de este año”. Es decir, no solo le cobraron el cruce del pasado domingo con Jeison Lucumí, sino que le pasaron factura por otros comportamientos, que aunque no fueron mencionados, están latentes. La discusión con Gonzalo Castellani, en Barranquilla, y aquella mañana del 30 de agosto previa a la renuncia de Jorge Almirón. Lo que sucedió quedó oculto, pero al delantero lo excluyeron de una convocatoria para que diera su versión de los hechos. Una Liga y la Recopa Sudamericana quedan en el recuerdo de Moreno, pero la última imagen que deja en el aficionado es la de su corrida hacia el camerino para increpar a Lucumí. Y así no se despiden los grandes futbolistas.Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.