Dayana se luce bajo los tres palos

19 de febrero de 2019
Don José Libardo Torres nunca se imaginó que su hija, Harid Dayana, se iba a convertir en una futbolista y mucho menos que le iba a gustar ser arquera. Sin embargo, con el paso del tiempo entendió que la decisión de su pequeña se debía a un talento que la vida le dio cuando nació, hace doce años. “Ella comenzó a jugar fútbol desde que tenía cinco años. Lo hacía porque me acompañaba a los partidos y me veía jugar. En sus inicios, en la escuela Vélez de Engativá, la pusieron de defensa central, pero un día se probó de arquera y ya después nadie la sacó del arco. Al principio se me hizo raro, aunque me puse a analizarla y ahí comprendí: mi hija no solo tiene buenos reflejos, también es ágil para tapar cualquier remate y no le da miedo ir por el balón, es muy talentosa”, le dijo José a Q’HUBO. Con el fin de mejorar sus habilidades, Harid, quien vive en Engativá Pueblo, se cambió al club deportivo JB, ubicado también en esta localidad. Allí experimentó la parte competitiva: recientemente fue tercera en un torneo infantil mixto (donde juegan niños y niñas) en Engativá, donde fue tercera, y además está clasificada a la semifinal del Torneo San Antonio de este sector. Sueña ir a un equipo grande. Pero así como el destino le ha sonreído a esta pequeña, también le ha hecho vivir situaciones complicadas, como la vez que un equipo la fichó para disputar un torneo, pero nunca pudo jugar. “En una escuela importante de la localidad ofrecieron una beca para jugar allí, pues necesitaban una guardameta para jugar un torneo. Ella aceptó, pero después de mes y medio se aburrió y se fue porque nunca le dieron la oportunidad. De vuelta a JB el profesor se mostró preocupado, ya que esa falta de competencia le hizo bajar su rendimiento. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa. 

Etiquetas:

Dejar un comentario