David no ganó, pero enamoró

16 de agosto de 2018
Pasar la mayor parte del juego en el infierno hizo que David Trujillo Cano se convirtiera en uno de los preferidos de los seguidores del ‘Desafío Súper Humanos’ para llegar a la fusión. El paisa de 31 años aguantó el duro entrenamiento de Osmín Hernández, pasó varios días enfermo, bajó de peso y se impuso en pruebas con otros contrincantes, pero no logró su objetivo final. En la prueba del pasado lunes David fue eliminado, y tras tanta lucha salió del programa, sin plata, lo que generó críticas. Los televidentes esperaban que el antioqueño recibiera su recompensa por tanto sacrificio, pero no fue así. El premio para él fue enterarse del cariño que le tienen en el país gracias a su aguante y la nobleza que demostró. David está de regreso a su casa, en Medellín, donde espera continuar su vida sin convertirse en nada más que un ejemplo para los jóvenes, no una especie de ‘sex symbol’, pues se declara feliz y comprometido con su pareja. ¿Qué pasó en la última prueba? Me sorprendió ver la calidad de los  sentenciados. Sabía que era una prueba muy dura, eran contrincantes que venían de playa oro y la diferencia se vio en la competencia. Aunque yo dije: ‘yo tengo lo mío’, se notó la ventaja física de ellos. ¿Valió la pena el sacrificio? Uno tiene que luchar por alcanzar las metas que se propone. En este caso era un juego, había que competir. Mi apuesta era el todo por el todo, pero el juego me llevó hasta ese punto. Suena un poco injusto, pero era una competencia y no la gané. ¿Bajó de peso? Cuando estuve enfermo llegué al hospital con 8 kilos menos. Me fui en 81 kilos y estaba de 73. Eso me sorprendió, yo no lo notaba, porque no hay espejos ni nada, pero mis compañeros me decían que estaba muy flaco. Ya he recuperado 6 kilos. Cuando llegó, ¿qué fue lo primero que comió? Lo más curioso es que soy enemigo número uno de la gaseosa, y me bogué una completa. Me pegué de esa botella y me supo a gloria. ¿Se imaginaba que la gente lo quería tanto? No me esperaba eso. Cuando llegué al infierno dije: ‘me metí en la vaca loca’. A medida que iban pasando los días, sin querer queriendo me di cuenta de que me estaba convirtiendo en un ejemplo, y dije: ‘tengo que seguir, tengo que dar más’. Hasta la misma producción me lo decía. Eso me llenó de motivos para seguir adelante. Espero haber sido ejemplo para la juventud de que uno debe dar todo y sin pasar por encima de los demás. Llego y me encuentro con ese apoyo de la gente y es increíble esa sensación. ¿Está enamorado? Sí, tengo una novia hermosa de Bogotá, pero de familia paisa. Llevamos un poquito más de un año y ha sido mi compañera y cómplice de aventura. Le llegué de sorpresa. ¡Se iba a morir, la cosa más linda, la felicidad! Y ahora que se alboroten las seguidoras… Es inevitable. Pero uno tiene que tener claras las prioridades. No fui al juego para darme un pantallazo y poder ser el tipo más codiciado y deseado,  fui porque quería vivir una experiencia. Esa es la parte menos atractiva, porque yo tengo una relación muy estable, muy chévere, y no quisiera que eso perturbara lo que hemos hecho mi novia y yo. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

 

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