Un crack hecho a punta de papa y yuca

29 de junio de 2018
No hay día en que Yerry Mina deje de pensar en su natal Guachené. En este municipio, ubicado al norte del Cauca, fue donde este pelado empezó a construir su sueño de ser futbolista profesional, y donde vivió los momentos que más lo marcaron. Fue en este lugar donde Mina aprendió desde pequeño el valor de trabajar para ayudarle a su familia. Quienes lo conocen recuerdan que en los ratos libres, cuando no estudiaba o entrenaba, se iba al negocio de frutas de su abuela, Cerlina, junto a su hermano menor, Juan José, y sus primos Brayan y Stiven, a ayudarle en labores como cotero, vendedor de papa, yuca y verduras. Estos alimentos, de paso, constituyeron su fuente de energía e inteligencia, por algo hoy en día la expresión “papa y yuca” es uno de sus gritos de batalla. En cuanto a lo académico tampoco hubo queja. En el colegio Jorge Eliécer Gaitán de Guachené aún lo recuerdan como un joven noble y disciplinado. Sabía que si quería salir temprano a entrenar debía entregar sus trabajos, y lo hacía con honores. En ese aspecto nunca les dio dolores de cabeza a sus padres José Eulises y Marianela. Camino hacia el éxito. En medio de las problemáticas de pobreza y delincuencia que aquejan a Guachené, Yerry nunca estuvo en malos pasos, siempre se enfocó en dedicarse al fútbol, ya que tenía razones para hacerlo, quería seguir los pasos de su padre y su tío, quienes fueron arqueros profesionales: el primero jugó en el Cali, y el segundo, Jair Mina (quien actualmente es su representante), en América y Millonarios. El destino y el fútbol le tenían preparado un futuro diferente. Cuando se presentó por primera vez a la escuela de fútbol de Guachené le dijo al profe Jairo González que quería ser arquero, pero el entrenador aseguró que “el primer día le hicieron cinco goles y se agarró a llorar, entonces yo le dije: ‘tú no eres arquero, dedícate a jugar en la cancha’”. Ante la desilusión de no poder ser el tercer arquero de la familia, Mina cambió los guantes por los guayos y comenzó a explorar otras posiciones; primero como volante de marca, y finalmente como defensor central. Su llegada al fútbol profesional tuvo algunos tropiezos, uno de ellos fue cuando cumplió 15 años y se fue a probar a Millonarios. No obstante, no le fue bien, y el equipo ‘Embajador’ decidió devolverlo a Guachené. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

 

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