Milena* jamás dimensionó el peligro que corría su vida cuando decidió salir a una fiesta en la noche del sábado. Perfumada, con la ropa limpia y su pelo arreglado vieron a la joven, de tan solo 16 años, caminando rumbo al sector del Divino Niño (Ciudad Bolívar) en compañía de varios amigos para asistir a la rumba en una vivienda. Convencida en que iba a ser una noche feliz e inolvidable, la joven departió con sus amigos y cuando se estaba poniendo el ambiente tenso, prefirió aguardar a un costado del lugar, pero lamentablemente allí acabó su vida. La menor recibió un disparo en el abdomen que la llevó a fallecer camino al hospital de Meissen, en la madrugada de ayer. “Nosotros supimos que se formó una balacera allá porque hubo una pelea entre varios asistentes a la fiesta, pero otra vecina dijo que la Policía había llegado a dispararles. ¡Vaya uno a saber cuál es la verdad!”, le contó a Q’HUBO una comerciante del sector. Lo único cierto en este crimen es que Milena, una joven afrodescendiente, ya se fue a descansar a la eternidad mientras que sus padres, aquí en la tierra, tratan de asimilar su repentina partida. “¡Imagínese cómo debe estar esa mamá! Porque enterrar a un hijo no es fácil, nadie está preparado para sobrellevar semejante tragedia”, afirmó una vecina de la zona. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.