Asesinado en la puerta de su casa

24 de septiembre de 2018
Cinco disparos retumbaron la noche del sábado en el barrio Paraíso (Ciudad Bolívar), lo que puso a palpitar más rápido el corazón de los familiares de Otto Villamil Camacho (de 35 años). Cuando salieron a mirar si todo se encontraba en orden, vieron de frente el cuerpo inerte de aquel hombre. Se dice que el homicida llegó pasadas las 10 de la noche a la vivienda de Otto, en donde residía solo, tocó la puerta y apenas lo vio salir, desenfundó el arma de fuego y apretó varias veces el gatillo hasta cerciorarse de que se encontraba muerto; posteriormente, salió corriendo por la zona boscosa aledaña a la residencia y se perdió entre los matorrales. “Yo no me encontraba en la casa cuando se oyeron los disparos. Una familiar fue la que nos llamó para ver si estábamos bien y también para que fuéramos hasta la casa de Otto a ver si él permanecía en su casa, pero ahí fue cuando lo encontramos baleado”, le narró a Q’HUBO un allegado de la víctima. Del criminal no se tiene ni una sola pista, como tampoco las razones que lo llevaron a arrebatarle la vida a Villamil, un hombre alegre y recochero a quien su familia hoy llora. Cuentan que él nunca se había metido en problemas con nadie. Bala en la puerta. El talento que Otto tenía en sus manos lo sacaron adelante durante toda su vida. Él comercializaba los productos que elaboraba con madera, tales como cuadros, tableros de parqués y demás artesanías. Mientras estaba haciendo unos cuadros en madera sobre las 10:15 de la noche en el interior de su casa (hecha también en madera y la cual él mismo construyó), de una manera insistente un hombre comenzó a tocar a su puerta con los nudillos de sus manos. De manera tranquila, como si no presintiera que la muerte era quien estaba al otro lado de la puerta, Villamil se levantó de su sofá y mientras caminaba hacia la puerta preguntó: “quién es”, sin obtener respuesta alguna. Pensando que se trataba de algún familiar, abrió y lo primero que se encontró fue con la mirada de su homicida. El criminal, con la cara pálida y el semblante rígido, sacó el arma, le apuntó en la cabeza a Otto y comenzó a dispararle. A pesar de que en la zona los residentes oyeron cinco disparos, Q’HUBO pudo conocer por parte de la familia de la víctima que fueron cuatro balas las que ingresaron en el cuerpo del comerciante de cuadros. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

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