La brecha digital en este mundo globalizado es tan marcada que en África los niños no aprenden tecnología con computadores sino en un tablero y a punta de tiza. Y seguramente no es una realidad muy alejada de lo que viven los menores en diferentes países de América Latina, donde el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación es limitada en regiones apartadas de las grandes urbes. Pero en medio de ese panorama de marginalidad sobresalen casos de emprendimiento, lucha y compromiso por una educación mejor.