Amelia Burns, una inglesa de 30 años era adicta al ejercicio, pero hoy sufre las consecuencias. En medio de una jornada de intensa actividad en el gimnasio, sintió cansancio extremo. Con el pasar de las horas vio que su brazo derecho estaba muy inflamado y fue diagnosticada con rabdomiólisis. “Pasaron varios meses y aún no tengo la energía que solía tener. Es aterrador”, afirma la mujer.