Solo una madre conoce el sufrimiento de un hijo y hace todo lo que esté en sus manos para verlo sonreír. Esto mismo le paso a la bella Juliana Galvis. Quien desistió de su sueño de llegar a la final de ‘Soldado 1.0’ porque sabía que el precio que debía eran las lagrimas de Ágatha, su pequeña de 3 años. ‘‘En competencia yo sentía que la niña me enviaba la mejor energía posible para permanecer allí, hasta que me llamaron para contarme que Ágatha llevaba un par de días sin comer, que lloraba todo el tiempo y preguntaba por su mamá. Y mi esposo me dijo’’. Encuentra más noticias como esta en la sección Zona Rosa de tu periódico Q´hubo.