Zambullirse en el Mediterráneo, abrir un cofre y escoger su vino. Esa es la propuesta de la bodega Francesa Bandol, que lanzó la idea de conservar 120 botellas durante un año a 40 metros bajo el mar, frente la Costa Azul, para ‘‘sublimar los aromas’’. Todo comenzó con el descubrimiento de ‘‘ánforas de cientos de años, o incluso milenios de antigüedad, y más recientemente (…), de botellas de champan o de vino que se habían hundido decenas de años atrás’’, sobre todo en el mar del norte, explica Jérome Vincent, director de la escuela francesa de buzos en Saint-Mandrier, sureste de Francia. Encuentra más noticias como esta en la sección Mundo Insólito de tu periódico Q´hubo.