Algunos le dicen hierba alta, aquí preferimos llamarla maleza. Crece en áreas que no se riegan a menudo o en sitios que no se utilizan con frecuencia, ya sea por abandono o por física pereza. En la cotidianidad dejamos que nuestro estado de ánimo sea devorado, de manera literal, por esos ‘matorrales’ que siempre nos hacen ver desarreglados. La espesura de la que hablamos no es otra cosa que toda esa mugre que permitimos que entre a nuestra vida. Encuentra más consejos como este en la sección PowerDays de tu periódico Q´hubo.