Asesinan a Giovanny delante de su hijo

12 de marzo de 2019
“¡No le haga nada a mi papá!”, fueron las últimas palabras que escuchó Giovanny Castaño Murillo; las pronunció su hijo, quien en medio de la inocencia le suplicó al sicario -que le apuntaba con un revólver a su papá– que no le disparara. Pero el despiadado homicida ignoró al pequeño de cinco años, y delante de él accionó el arma dos veces; posteriormente salió corriendo de la casa de la víctima. No despertó sospechas entre los residentes del barrio Los Olivos, en el municipio de Soacha. Los gritos del menor asustaron a los demás inquilinos de la vivienda y a los vecinos, quienes conocían de toda la vida a Castaño, por lo que entre todos lo trasladaron inconsciente hasta el Hospital de Pablo VI; allí, lastimosamente, cuando el hombre de 38 años ingresó, ya no tenía signos vitales. “La verdad yo no escuché los disparos, pues sonó algo muy duro y pensé que le habían pegado al portón con un palo. Cuando salí fue que vi que varios muchachos estaban llevándose a Giovanny cargado. Él iba muy mal”, le contó a Q’hubo una vecina del sector. Crimen en la casa. Como todos los días, Giovanny se despertó a las 3 a. m. del domingo para alistarse y dirigirse hasta Corabastos a comprar las fresas y uvas que vendía por el barrio, trabajo que le había dado reconocimiento, ya que, según cuentan, la fruta que vendía era fresca y deliciosa. “Sin duda vendía las fresas más grandes y frescas. Y ni hablar de las uvas. Todos los del barrio siempre esperábamos que llegara para comprarle, y hasta a veces le quedábamos debiendo. “Era un gran ser humano que no merecía morir de esa manera”, narró una clienta y allegada de la víctima. A las 7 a. m. llegó con su mercancía y armó su puesto en la misma esquina de siempre, exactamente en la carrera 23 con calle 43 B (justo a media cuadra de su casa), y le vendió a sus conocidos todo lo que llevaba. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

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