El inocente juego de policías y ladrones que jugaban tres hermanitos concluyó de la peor y más triste manera: en la terrible muerte de Santiago*, un niño de nueve años. La corta vida del menor se desvaneció después de que su hermanita, un año mayor que él, le propinara un disparo de manera accidental cuando se encontraban divirtiéndose al interior de la casa donde residían. La detonación se escuchó sobre las 8 de la noche del sábado, pero esto no llamó la atención de los residentes del barrio Villa Gladys (en Engativá), sino que fue el perturbador sonido de la alarma de la vivienda en donde permanecían los tres menores solos y encerrados. “La verdad no escuché el disparo, pero cuando comenzó a sonar la alarma de la casa me asusté y con otra vecina llamamos a la Policía. Cuando ellos llegaron, también lo hizo la familia de los niños, pero la tragedia ya había ocurrido. Dicen que fueron los menores quienes encendieron la alarma en medio de la angustia y el desespero”, relató a Q’HUBO ayer una vecina del sector. Tragedia de niños. Eran las 8 de la noche cuando dos gemelas de diez años y su hermanito de nueve (Santiago) se encontraban jugando al interior de la vivienda en donde residían con sus padres y abuelos. Los niños, que estaban solos en ese momento, habían empezado a jugar a ‘policías y ladrones’, juego que les permitía ejercer otros roles que los llevaban a sentir la adrenalina de la manera más inocente. Sin embargo, la imaginación (para desgracia de todos) los llevó a buscar en los cajones de la habitación de su abuelito, un policía retirado, el revólver que con recelo guardaba el exuniformado. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.