Los amigos de Ánderson Camilo Garzón Cañón no escucharon nada. Lo único que vieron fue caer bocabajo el cuerpo del joven de 27 años, a un costado de la cancha del parque de La Gloria (en San Cristóbal). Dos disparos, uno en la espalda y otro en la cabeza, acabaron con la vida de Camilo la noche del miércoles cuando se encontraba departiendo con varios amigos cerca a su vivienda. De su homicida no se sabe nada, pues luego de que vieran caer al joven malherido, todos corrieron a socorrerlo y en medio del alboroto olvidaron al pistolero, del que se presume se movilizaba a pie. “Yo estaba adentro atendiendo el negocio, cuando de un momento a otro muchos jóvenes comenzaron a correr por todos lados y llegó la Policía. Al instante se llevaron al herido en un taxi”, relató a Q’HUBO un comerciante de la zona. En la cancha, ubicada en la carrera 10A este con calle 44 sur, todavía permanece la cinta amarilla de la Policía Judicial y el rastro de sangre de Camilo, lo que demarca el recorrido que hizo el joven en brazos de sus allegados. “Cargado lo sacaron de allá, mientras que otros intentaban parar un taxi, hasta que lo lograron y lo llevaron al hospital. Eso sí, para mí que ya iba muerto en ese taxi”, aseguró una residente de la zona. Bala en la cancha. Garzón había estado en la cancha de La Gloria desde hace una hora con sus amigos, pues acostumbraban a reunirse en este lugar casi todas las noches para intercambiar carcajadas. Sin embargo, la noche del miércoles fue distinta, pues a pesar de que Camilo tenía el mismo semblante de siempre, presentía que lo observaban desde lejos y eso lo llevó a tener un mal presentimiento. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.