Hoy el planeta entero viste su alma de negro duelo, pero no por cuenta de un ingrato amor sino por la partida de un genio de la televisión, Fernando Gaitán Salom, el creador de la inolvidable Gaviota de ‘Café, con aroma de mujer’, y quien logró poner a todos los hombres rendidos ante los pies de una fea… ‘Beatriz Pinzón’. A la 1:46 p. m. de ayer falleció en la Clínica Country de Bogotá el libretista bogotano por cuenta de un infarto. Las maniobras de reanimación no fueron suficientes para devolverle la vida y los médicos no tuvieron más opción que declarar su deceso. A diferencia de otras muertes, la de Gaitán no se veía venir; de hecho, el pasado viernes se mostró sonriente y enérgico ante los periodistas e invitados en el lanzamiento de la segunda temporada de ‘Betty la fea, teatro’, la última vez que vería a su fiel público de frente, solo que él ni siquiera lo sospechaba. Llora la televisión mundial. La historia de Fernando fue tan genial como sus creaciones, pues a pesar de haberse graduado únicamente como bachiller, logró superarse y convertirse en un genio literario. Nació en Bogotá el 9 de noviembre de 1960 y creció en una familia de clase media. Sus estudios los cursó en el colegio León de Greiff, donde tuvo una gran formación en literatura, filosofía y teatro. De niño se caracterizó por ser introvertido y en vez de jugar con otros niños de su edad, él prefería inventar las más maravillosas historias en su cabeza y hasta crear fantasmas. Compartía mucho tiempo con sus hermanos (Clara, Henry y Sandra) y su mamá (María Teresa), con quienes se la pasaba viendo telenovelas. A los 19 años llegó al diario El Tiempo, donde se formó como reportero durante tres años y conoció la realidad de frente, la misma que le serviría años más adelante para fusionarla con sus magníficos relatos de fantasía. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.