Vivos de milagro tras intento de atraco

21 de enero de 2019
Un intento de atraco a manos de cuatro pillos armados, por poco les cuesta la vida a Jeisson Fabián Parra Guzmán y a Fabián Perdomo Borjas, durante la noche de este sábado en el suroccidente de Bogotá. Los dos jóvenes, ambos de 24 años, fueron blanco de una banda delictiva que al parecer opera en inmediaciones del barrio El Porvenir (Bosa), sector en donde estos muchachos recibieron un disparo cada uno por, aparentemente al poner resistencia ante la acción delictiva. La vida les quiso dar una segunda oportunidad a Parra y a Perdomo, y por eso milagrosamente están fuera de peligro, recuperándose de las heridas leves que les causaron los atracadores con sus armas de fuego. Unas 12 horas después de que ocurrió el ataque, ayer en la mañana al lugar de los hechos llegaron varios uniformados para garantizar la seguridad de los moradores. Pero estos últimos afirman que esa labor no será suficiente, porque “de no ser constante no servirá de nada”. “Siempre que pasa algo en este sector viene la Policía, se está un rato, y después no vuelve. “A algunos uniformados que están encargados exclusivamente de este sector muy rara vez se les ve patrullando; en cambio hay otros que sí están pendientes de la comunidad y hacen su trabajo como se debe”, manifestó un vecino del sector. Hasta ahora los delincuentes no han sido identificados, por lo que la Policía de la localidad séptima hace un llamado de atención a la ciudadanía con el fin de que informen sobre cualquier pista que tengan de los pillos, y así proceder a su captura. Disparos en el potrero. Por motivos que hasta ahora no se han logrado establecer, Jeisson y  Fabián se encontraban en una zona boscosa, ubicada a unos 200 metros de la carrera 100 con calle 50 Sur, justo en la parte baja del barrio El Porvenir. Al parecer, los jóvenes se habrían internado en el pastizal para recortar camino a sus viviendas, cuando fueron sorprendidos por los cuatro delincuentes que se movilizaban por la vía principal en bicicletas. Se dice que las dos víctimas tenían en su poder dos bicicletas vistosas, hecho que llamó la atención de los atracadores, quienes aprovechando la soledad del sitio decidieron abordarlos para llevarse el ‘jugoso’ botín. “Yo estaba dando una ronda por el conjunto cuando sonaron los disparos; supe de una que eran balazos porque soy celador y también manejo un arma. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

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