Cuando la electricidad se apoderó del frágil cuerpo de Camilo*, su tía, en medio del pánico que la invadió, logró halarlo tan fuerte que pudo desprenderlo del cable de alta tensión que había caído a un lado de él. La corriente hizo lo propio y provocó quemaduras superficiales en el costado izquierdo del cuerpo del niño de 9 años, quien hoy se recupera en un centro asistencial del norte de Bogotá. Testigos del hecho, que se registró a las 9:00 a. m. de ayer en la localidad de Kennedy, afirman que de no ser por la reacción oportuna de la acompañante de Camilo, el desenlace hubiera sido fatal. Mientras velan y oran por el estado de salud de la víctima, sus familiares también se preguntan cómo pudo ocurrir este inusual accidente, que por una desgraciada casualidad por poco acaba con una vida. “Dicen que al cable le cayó un palo y por eso se descolgó y fue a dar al piso. Al parecer, cerca al poste donde estaba pegado el cable estaban haciendo algunos arreglos y un palo de madera le pegó encima y fue lo que ocasionó el episodio. Todo, al parecer, se trató de un accidente”, informó la abuela de la víctima. Dos horas después del accidente, el cable pudo ser reubicado y en la zona ya no hay peligro de que un hecho como este se vuelva a repetir, así lo afirmaron las autoridades, pero los vecinos creen lo contrario (ver recuadro). Destino en su contra. Camilo, otros dos menores de edad y su tía salieron de su vivienda, ubicada en el barrio María Paz (Kennedy), hacia las 8:00 a. m. de ayer con el fin de ir hasta una panadería cercana a comprar lo del desayuno. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.