Compró un cuchillo para matar a su amigo

16 de octubre de 2018
Llevado por un extraño impulso y desesperado por querer sacar a flote sus más bajos instintos, ‘Chaka’ caminó hasta una ferretería del barrio La Libertad (Bosa), en donde compró un puñal por $ 5 mil pesos y luego se devolvió hasta donde estaba departiendo con su buen amigo Alexis Lasso Melo, a quien se lo clavó en la garganta, destruyendo todo a su paso. Así fue como acabó una vida y una amistad que duró 20 años. Aunque el agresor huyó, pudo ser localizado por la Policía y puesto a disposición de la autoridad competente. En las últimas horas de ayer se conoció que su captura fue legalizada. Cuando se pregunta por Lasso Melo en las calles de la localidad séptima, gran parte de los moradores de ese sector saben de quién se trata y no les tiembla la voz para dar fe de sus buenas acciones, pero sobre todo de su impecable trabajo como barbero. En los últimos cinco años este joven se dedicó a cortar cabello, hacer buenos amigos, impregnar de sabor a los bogotanos y dejar en alto el nombre de su tierra natal, el municipio Santander de Quilichao, en donde hoy lo lloran por su repentina partida y lo esperan para despedirlo en un camposanto. Los amigos más cercanos al occiso aún no sale del estado de shock, ya que ninguno de ellos se explica cómo ‘Chaka’, inundado de licor, acabó con el joven con quien se crió y a quien decía querer tanto, como si se tratara de su mismísimo hermano. “Desde temprano ‘Chaka’ estaba tomando con Melo y con otros dos amigos.
Todos estaban bien, como siempre, pero de un momento a otro se pudo cansón, estaba con ganas de pelear, hasta que se armó con un cuchillo y vino para matar a Melo. La gente que estaba con ellos intentó evitar el problema, pero no se pudo”, dijo una mujer cercana a la víctima fatal. Asesinó a su amigo. Este domingo, horas después de cometer el homicidio, ‘Chaka’ (como le dicen al agresor) fue llevado a la URI de Kennedy, en donde aún ebrio no podía ser consciente de sus actos. Horas más tarde, ya durante la madrugada de ayer, cuando la esposa y los amigos de Alexis lo pudieron ver, “en su cara se notaba el arrepentimiento y la preocupación tras sus actos”, dijeron ellos. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa. 

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