El ‘micro’ le salvó la vida a Brayan

20 de septiembre de 2018
Brayan Nicolás Parra Toloza es uno de los pocos ejemplos de superación que tiene el deporte bogotano, pues este habilidoso lateral derecho de la selección Colombia de Fútsal a muy temprana edad comenzó a jugar microfútbol en las canchas de los barrios Aures 1, Kennedy, El Rincón de Suba, Lagos de Suba y CAI Rincón, en donde dejó una huella imborrable gracias a sus endemoniados enganches. Proveniente de una familia muy humilde, Brayan y sus siete hermanos tuvieron una infancia muy sufrida, no solo porque vivieron en carne propia los abusos, maltratos y agresiones físicas de un padre que siempre estaba borracho sino porque al ser abandonados por este mismo personaje, a pesar del sacrificio y esfuerzo de doña Sandra Edith, su madre, crecieron con dificultades económicas.“A mí siempre me apasionó el ‘micro’ porque lo llevaba en la sangre, ya que mi padre, mis tíos y toda la familia lo jugaban. A los 8 años comencé a entrenar con un equipo de Kennedy y para mí fue una experiencia increíble, porque a los 14 años ya me conocían en todos los torneos de Bogotá”, recordó Brayan, quien relató que debido a la irresponsabilidad de su padre, a veces no había qué comer en la casa. Con el objetivo de sacar adelante a sus ocho hijos, doña Sandra trabajaba fuertemente en todo lo relacionado con la construcción, especialmente en la pintura, pero el dinero no le alcanzaba para suplir todas las necesidades del hogar. ¡La crisis económica era fuerte! Para agrandar la crisis familiar, doña Sandra supo que Brayan andaba en malos pasos, pues las amistades que tenía ya lo habían encaminado de manera fuerte al trago, al cigarrillo y otras actividades nada recomendables, hasta el punto que llevado por el vicio muchos lo daban como caso perdido. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa 

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