A bala acaban con la vida de domiciliario

11 de septiembre de 2018
Lejos de imaginar que iba a sufrir un atentado de muerte, Sergio Luis Cavadia, el sábado, se levantó, se alistó y salió de su vivienda camino a su trabajo. El joven de 23 años, según relatan algunos compañeros laborales, llegó pasadas las 8:30 a. m. a un frúver en donde se ganaba la vida como domiciliario y arrancó su jornada laboral con la alegría y disposición que lo caracterizaba. Tal vez alcanzó a realizar cerca de cinco domicilios, cuando sobre el mediodía llegó el rumor de que al joven lo habían baleado y se debatía entre la vida y la muerte. “Nosotros ese día no estábamos pero lo que cuentan nuestros compañeros de turno fue que escucharon como tres tiros, de pronto mucha gente empezó a salir a la calle 166 y se encontraron con un joven  tendido en el suelo,  quien estaba perdiendo mucha sangre”, relató a Q’HUBO un guarda de seguridad en la zona. Lo siguió la muerte. Sergio Cavadia acostumbraba a realizar sus domicilios a pie o en una bicicleta, pero hace unos días gracias a unos ahorros logró adquirir una motocicleta, eso sí, que aún estaba pagando. En dicho vehículo se dirigía la tarde del sábado cuando unos sujetos lo interceptaron a las afueras de unos conjuntos residenciales y le dispararon en la cabeza y espalda. Q’HUBO visitó la zona y logró contactar a un allegado de la víctima, quien afirmó que el joven había salido del supermercado sobre las 12:00 p.m. a realizar dos domicilios a unos conjuntos ubicados en la Calle 166 con Carrera 9, entre los barrios Villas de Aranjuez y Babilonia (Usaquén). “El muchacho llevaba poco tiempo trabajando en aquel supermercado, iba a cumplir hasta ahora un mes. Lo que sé es que lo enviaron a entregar unos pedidos y cuando ya iba a llegar, un taxi lo cerró y fue cuando le dispararon”, mencionó el allegado. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

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