Asesinan a Genaro y a su hijastro

10 de septiembre de 2018
Se dice que el purgatorio es un lugar donde las almas aguardan para purificarse y trascender a otro plano, tal vez allí se encuentren ahora Nicolás David Zapata y Genaro Díaz Torres, dos hombres que fueron cruelmente asesinados en una finca que curiosamente lleva este nombre: El Purgatorio. El terrible sicariato tuvo lugar en el barrio Rincón del Mochuelo, diagonal a la Unidad de Mantenimiento Vial (UMV), cerca al kilómetro tres de la vía Pasquilla en la localidad de Ciudad Bolívar. Q’HUBO hizo presencia en la zona e interrogó a varios residentes por el crimen; sin embargo, muchos de ellos se veían atemorizados y por eso prefirieron no brindarnos  información al respecto. Solo uno de ellos señaló tímidamente con su dedo índice el punto donde se presentó el asesinato. Bala en la finca. El inesperado suceso se presentó a las cero horas del domingo, cuando los familiares de las víctimas ya se encontraban descansando. Q’HUBO logró hablar con el pariente de una de las víctimas, quien manifestó que Nicolás era hijastro de Genaro y que horas antes de la balacera estaban con su familia en la finca reunidos; pero una vez cada quien tomó su rumbo, llegó un sujeto que, al parecer, es amigo de la familia y atentó contra la vida de padre e hijo. “Esa noche estábamos hablando y ya casi nos íbamos a acostar. De pronto, Nicolás salió de la finca y manifestó que iba a cobrar un dinero, pero lo triste es que nunca más regresó. En cuanto a Genaro, dialogamos por unos  minutos y luego todos nos fuimos a dormir”, comentó un hermano de Zapata. No pasaron muchos minutos cuando el homicida arribó a la habitación de Genaro. Según parece, la víctima de 68 años escuchó unos ruidos en la puerta, así que con su corazón a mil, y como si presintiera la muerte, se levantó a mirar qué era lo que sonaba, intentó tomar un machete y cuando fue abrir la puerta, ingresó su verdugo y le propinó dos disparos. “Una de las frases que aún tengo en mi memoria y que dijo el homicida minutos antes de accionar el revólver fue: ‘no se meta con nosotros’. Al momentico Genaro recibió un disparo en el pecho y otro en la pierna. En ese momento tuve que salir a confrontarlo, pero cuando lo hice el agresor ya iba corriendo por la carretera”, enfatizó un familiar y testigo anónimo del hecho. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

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