Fatídica mañana para Christ

15 de agosto de 2018
Aldolfo* ingresó tres veces a su casa, se veía afanado y algo preocupado, o eso dicen quienes lo vieron hacer el sospechoso recorrido durante la mañana de ayer, el cual también quedó registrado en dos cámaras de seguridad que están ubicadas frente a la escena del crimen. Posiblemente la segunda vez que entró al predio fue cuando tomó su arma blanca y apuñaló en múltiples ocasiones a Christ Maigret Acevedo Ramírez, porque presuntamente se quería divorciar. Los más bajos instintos de este hombre, de unos 55 o 60 años, salieron a flote debido a que ella, su esposa, estaba cansada de la tormentosa relación sentimental que duró, por lo menos, una década. De esta ya solo quedaban los recuerdos más doloroso. Adolfo con su decisión no solo acabó con la vida de Christ sino también con el futuro de una pequeña de unos siete años, a quien concibieron durante los primeros años de ese amorío que parecía duradero y estable. Después de este reciente lío pasional, el cual para las autoridades podría ser tipificado como un feminicidio, solo quedó un rastro de sangre y el video de la cámara de seguridad en donde se ve por última vez al agresor caminando con pasos acelerados y la cabeza inclinada hacia el suelo, seguramente porque la carga de culpa le pesará por el resto de su vida. “Los otros inquilinos de la casa dicen que ellos peleaban bastante; al parecer, el tema de la convivencia era algo complicado porque con frecuencia se oían discusiones. Seguramente por eso era que se iban a separar, porque no se toleraban más”, manifestó una residente del sector. La ruta del asesino. Hace unos 10 años en Venezuela (de donde es oriunda esta pareja), Acevedo Ramírez se dejó seducir por los halagos de Adolfo, y lo que empezó como una amistad, se consolidó con el tiempo en un amorío que parecía ser prometedor. Los caminos de estas dos personas se unieron y se encaminaron en un solo destino.
El paso del tiempo los llevó a establecer su relación, a tal punto que tres años después de que comenzaron su unión decidieron tener un hijo, y producto de esa idea nació una niña, la cual años más tarde sería la única testigo de cómo se iba desmoronando esta familia. Hace tres meses Christ, su esposo y su hija llegaron al barrio Eduardo Frey (localidad de Antonio Nariño) con el fin de buscar un nuevo horizonte y mejor calidad de vida. En ese sector del sur de Bogotá,  exactamente en la calle 29 sur con carrera 27, encontraron un predio, el cual tomaron en arriendo y en donde se apagó la llama de ese amor que alguna vez estuvo encendida. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa. 

 

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