Del barrio popular a líder del turismo sexual

1 de agosto de 2018
Liliana del Carmen Campos Puello ya no modelará sus curvas en diminutos trajes de baño por las playas más prestigiosas de Cartagena, sino por el contrario. Posiblemente pasará los próximos años tras las rejas por presuntamente liderar la red de prostitución infantil más grande de la última década en el país. Un catálogo con menores de edad expuestas como alimento para depredadores, rutas clandestinas de trata de blancas y millonarios ingresos a causa de su actividad delictiva, eran algunos de los aspectos que rodeaban a esta mujer de 42 años, nacida, criada y ahora capturada en La Heróica. Ante su escultural cuerpo todos los hombres se inclinaban, no había quién se resistiera a esta mujer y a sus encantos, pero luego de ocho meses de investigaciones se lograron obtener pruebas contundentes y fue por eso que este fin de semana fue detenida, junto con otros tres hombres quienes trabajaban con ella, y hasta adquirían los servicios sexuales de las jovencitas que ella ofrecía como mercancía. Lo que queda ahora es esperar a que la justicia actúe como debe y ella sea condenada como la ley ordena, mientras que las víctimas de estos aberrantes actos, que serían por lo menos 250 niñas entre los 13 y 17 años, serán dejadas a disposición del ICBF para restablecerles los derechos. De pobre a millonaria. Corrían los primeros meses de 1976 y en el popular barrio de Cartagena, Blas de Lezo, se rumoraba que había nacido una niña. Esa pequeña de tez blanca, ojos oscuros y cabello negro, 30 años después se convertiría (dice la Fiscalía) en la proxeneta más reconocida y adinerada de esa ciudad costera en donde la prostitución es el pan de cada día. A Campos Puello la vida no la dotó con un cuerpo envidiable, pero sí con una malicia para engañar y manipular a quien lo deseara. Por eso fue que hace una década se encargó de reclutar a las primeras niñas para que sirvieran como esclavas sexuales de varios soldados israelíes, quienes llegaban a esas playas deseosos y con los bolsillos a reventar por los dólares que portaban.‘La Madame’, como era conocida en el mundo del hampa, no tardó mucho en hacer conexiones con extranjeros, que creyéndola la ama y señora de Cartagena la buscaban para obtener a niñas vírgenes con quien saciar sus más bajos instintos.
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