Parece ser que el tan anhelado sueño de Iván Marín se le hizo realidad, tal cual lo había pedido a “sus santos”. Por sus fuertes jornadas de trabajo y el ajetreo que lleva estar de un lado para otro, al comediante se le estaba saliendo de las manos el problema del sobrepeso, por lo que tomó la determinación de visitar al cirujano para someterse a una operación de manga gástrica, intervención en la que se remueve una parte del estomago dejando la parte en forma de manga o tubo, la cual conecta al esófago con el intestino delgado. Los seguidores del humorista están realmente sorprendidos con su cambio extremo, especialmente porque él se dio a conocer como un hombre de muy buen apetito. A pesar de que Iván anda juicioso, comiendo sano y yendo al gimnasio, reconoce que la vaina le está dando duro. Encuentra más noticias como esta en la sección Zona Rosa de tu periódico Q´hubo.