El goleador tuerto que vendía tomates

27 de julio de 2018
Gracias a un espectacular gol de media distancia que convirtió en la primera fecha de la Copa de Paraguay (torneo que integra los equipos de las tres divisiones), y a su conmovedora historia de vida que fue difundida a través de las redes sociales, el futbolista Mario Ricardo se ha convertido en sinónimo de superación, ejemplo y admiración. A Mario lo conocimos luego de convertir ese gol de antología ante Cerro Porteño, el cual fue producto de dominar el balón con pie derecho, hacerle un sombrerito a un defensor, y sin dejar caer la pelota al piso sacar con la izquierda un bombazo desde 35 metros. Pero su apasionante historia la empezó a escribir gracias a su temperamento fuerte y persistente, que no dejó que las barreras del destino truncaran sus sueños. Desde muy joven, y sin importar su impedimento visual, al perder el ojo izquierdo en un accidente de tránsito cuando era bebé, Mario se propuso ser futbolista profesional. “Nunca tuve dificultad para jugar con un solo ojo. Solo quiero ser un goleador como Roque Santa Cruz, mí ídolo”, explicó ‘Súper Mario’, como es conocido el exnúmero ‘10’ del modesto equipo Cristóbal Colón, de tercera división. Luchó por su sueño. Para ‘Súper Mario’ nunca hubo peros ni excusas para convertirse en el goleador que soñó. Cuando estaba estudiando en la escuela siempre sacó tiempo para entrenar en las divisiones menores del Cristóbal Colón, club que fue fundado el 12 de octubre de 1925 en el barrio Julián Augusto Saldívar, de la población de Ñemby (ciudad  periférica de Asunción), en donde nació, se crió y creció el hoy corpulento delantero de 95 kilos y 1,90 metros de estatura. En la medida que fue creciendo, también fue escalando categorías en el club, hasta el punto de llegar a consolidarse como titular y capitán del equipo de la tercera división. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

 

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