Drogada mientras censaba

24 de julio de 2018
Como todos los días salió el viernes en las horas de la mañana, de su casa ubicada en la comuna 6 de Soacha, la bella Sonia Rocío Martínez Rey (de 27 años). La mujer, madre cabeza de hogar y quien responde por 3 hijos, iba a realizar sus labores como censista del Dane y por lo mismo había concertado una cita con un ciudadano para realizar la respectiva encuesta.  El sujeto, habitante de un conjunto ubicado en la Carrera 15 este con Calle 112, en San Mateo, al parecer, la drogó con una sustancia sospechosa después de que Sonia terminara con el censo. Luego del hecho, la mujer empezó a sentirse mal, perdió el conocimiento y fue llevada al Hospital Mario Gaitán Yanguas, en el que determinaron que su estado de salud era verdaderamente crítico por una sustancia tóxica que ingirió. En este momento Sonia permanece incapacitada y su madre, en conversación con Q’HUBO, aseguró que llegará hasta las últimas instancias para que el responsable del hechos pague por lo que hizo. “No podemos permitir que a esta persona que prácticamente atentó contra la vida de mi hija no le pase nada. Él tiene que pagar por sus actos porque representa un peligro para la sociedad”, aseguró Martha, madre de la joven. Q’HUBO pudo conocer la epicrisis de Sonia al llegar al Hospital y todos los documentos que dan constancia de la gravedad en la que ingresó al centro asistencial. Aunque no se ha determinado a ciencia cierta cuál fue la droga que le brindaron a la joven, se sabe que todavía permanece notablemente afectada por lo que pasó. La drogaron Un día antes de realizarle el censo a un ciudadano, Sonia Rocío notificó que su visita se realizaría en pleno día festivo. Cosa que, al parecer, generó el ataque del que fue víctima. “A Sonia y sus compañeros les ofrecieron un pago doble por trabajar el festivo, así que el día anterior ella llamó a un hombre a notificarle la visita de la encuesta. El tipo se exaltó horriblemente y la trató mal, solo porque ella ‘le había dañado el festivo’ con su visita. “Ella no tomó muy en serio al hombre, pues en esa actividad los censistas están expuestos a todo tipo de peligros y carácter en la gente. El caso es que al otro día llegó a realizar la encuesta a la vivienda de esa persona y antes de percatarse que el señor al que le estaba haciendo el censo era el que la había tratado mal, le recibió un tinto que él le ofreció y ahí fue cuando. Entérate de la nota completa en nuestra edición impresa.

 

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