Después de que uno de los gallos dio la estocada final y acabó el enfrentamiento, alrededor de la arena de pelea dos hombres se vieron inmersos en una seria discusión la cual se extendió hasta afuera del establecimiento. Y como si se tratara de una nueva pelea de gallos, un desconocido empuñando un cuchillo afilado cual espuela atacó a Jhon Alejandro Rodríguez de 26 años. La herida le costó la vida a ese joven quien creyendo que iba a tener una buena racha esa noche, al visitar la gallera ubicada en el barrio Las Orquídeas de Usme, lo único que encontró fue la muerte y una desgracia infinita para su familia. Del homicida nadie sabe nada, y aunque supieran tienen muy claro que delatarlo podría ser contraproducente porque sus vidas correrían riesgo: “si mató a uno puede matar a otro y a otro”, dijo un testigo del hecho. Entre los objetivos que las autoridades tienen que investigar, luego de conocer este hecho violento, está dar con el paradero del homicida y, no menos importante, verificar la legalidad de ese sitio comercial en donde todos los viernes y sábados se concentran los amantes de las peleas de gallos. De la víctima se ha logrado confirmar que no era residente de esa zona del sur de Bogotá, por lo que se cree que habría venido de otra localidad hasta allí para apostar y alimentar su particular gusto por estos combates. Filo y sangre. Desde hace por lo menos un año, a la altura de la avenida al llano (Calle 97F bis sur ) con Carrera 0, en el barrio Las Orquídeas, funciona una gallera de apariencia clandestina en la que se reúne un centenar de aficionados para apostar y ver morir a los emplumados; o cuando tienen suerte volver a casa con el animal vivo bajo el brazo y con sus bolsillos a rebozar de efectivo.
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