En un drama se convirtió un proceso estético para Claudia Calderón. La mujer de 30 años, profesional en Derecho, se ha sometido a dos intervenciones quirúrgicas con la intención de aumentar su busto, pero al final esos procedimientos terminaron en una pesadilla. En lugar de sentirse mejor con ella misma, la abogada ha enfrentado graves problemas de salud, económicos y hasta sentimentales por estos procesos. En el primero le pusieron un implante mucho más pequeño del acordado; y en el segundo, la intervención que se había acordado de manera retroglandular (es decir, poner la prótesis delante del músculo pectoral y detrás de la glándula mamaria) se la hicieron retromuscular (por detrás del músculo pectoral, lo que es mucho más doloroso). La mala praxis y atención de los cirujanos del prestigioso centro médico donde la operaron la dejaron sin trabajo, con deudas que pasan los 15 millones de pesos, y con un dolor insoportable en su cuerpo. Incluso, Claudia iba a casarse hace unos meses, pero las dolencias y la constante somnolencia por los medicamentos que tiene que tomar le impidieron realizar ese sueño que tenía desde que era una niña. Hoy los médicos que le hicieron las intervenciones no quieren responder por el problema, y la respuesta que le dan, según Claudia, es que “eso es un chicharrón”. “Me dicen que demande o haga lo que quiera, pero que no van a responder”, afirma la afectada.
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