Cinco días llevaba José Ignacio Tovar Cardozo sin vida al interior de su habitación. La soledad que lo había acompañado en los últimos años lo condujo a fallecer solo en su cama. Ser tan reservado desencadenó que durara casi una semana sin que sus allegados se enteraran de su ausencia. La última vez que lo vieron sus vecinos y demás residentes de la vivienda que habitó durante los últimos ocho años fue el miércoles pasado. Se enteraron de su llegada luego de permanecer un par de días en Cali. Cuando volvió manifestó sentirse agotado y enfermo, pero no le prestó mucha atención. “A mí me dijo que la tensión se le estaba subiendo mucho, que tenía dolores en el cuerpo que antes no había tenido, pero que prefería recostarse y descansar porque fijo le había hecho daño el viaje por tierra tan largo desde Cali. Desde ese día no volvímos a hablar”, le dijo a Q’HUBO una vecina. El hallazgo. El silencio durante los últimos cinco días al interior de su cuarto, ubicado en una amplia vivienda del barrio Los Cerezos (localidad de Engativá), no fue extraño para quienes vivían en esa residencia, pues era normal que Tovar saliera de viaje y se demorara varios días. “Pensé que no había vuelto del viaje, porque como no lo sentí llegar el miércoles. Hasta esta mañana que otra inquilina me dijo que él sí había llegado, y que hasta le había dicho que se sentía enfermo”, contó una mujer.
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