La reunión de los Camacho Quintero no tuvo un final feliz. Fueron seis disparos de un arma de fuego los que acabaron la alegría que invadía la casa de esa respetada y querida familia del sur de la capital. El resultado de los balazos fue fatal, en el piso quedó tendido César Hernando Quintero, rodeado por una pronunciada mancha de sangre. Varias horas después de que se presentó este homicidio aún no se ha logrado establecer la causa, pues hasta donde se ha sabido este conductor de profesión no tenía problemas ni amenazas, o por lo menos su familia nunca tuvo conocimiento de esto. Oscuridad y Muerte. La noche no siempre es aprovechada para descansar, o eso pensarán los delincuentes, porque seguramente esas horas son las más adecuadas para ejecutar sus macabros planes y huir fácilmente sin ser identificados. Por eso aparentemente fue que los pistoleros decidieron abordar a ‘El Gordo’, como le decían a César, pasadas las 8 p.m. del domingo, en la calle 35 sur con carrera 36 F, justo cuando estaba a pocos metros de su vivienda ubicada en el barrio Murillo Toro.
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