No es nada fácil hablar con Silvestre Dangond. Entre muchos artistas todas las miradas y preguntas se fueron hacia él, y aunque el vallenatero, que por todo se ríe, no tiene lió en contestar nada, hay un factor que sí juega en contra: el tiempo. Entre toda la multitud de fans, periodistas y demás asistentes a la rueda de prensa, Dangond se escabulló entre la gente porque se tenía que ir. Ante los ojos de Q’HUBO el cantante no se pierde, porque fácilmente se distingue: más de 1,80 metros de estatura, chaqueta roja, jean ajustado, gorra negra y gafas oscuras. Él entra por una puerta negra, por la que no pasa quien él no quiera. Lea toda la entrevista en nuestra edición impresa.