“No soy feliz Quiero morir. No es particularmente triste. Lo que es triste es que me impidan hacerlo”. Son las palabras del reconocido científico David Godall, el más longevo de Australia, quien el pasado miércoles se despidió de su familia en Perth y emprendió un viaje sin retorno a Suiza, donde le pondrá fin a su vida a través de la eutanasia. La razón es que en su país de residencia la muerte asistida es ilegal, menos en el estado de Victoria, cuya capital es Melbourne, en donde se aprobó el año pasado, pero entrará en vigencia en 2019. Además, la legislación solo afecta a los pacientes en fase terminal con una esperanza de vida de menos de seis meses. Toda la historia en nuestra edición impresa.