Las chicas saltan al campo a realizar ejercicios con gruesas medias bajo los pantalones cortos para ocultar sus piernas, y gorritos para esconder su cabello, pero aún así no se libran de la mirada reprobadora de un puñado de hombres jóvenes, impactados por una vestimenta demasiado ceñida para la sociedad en Somalia. Se trata de un grupo de mujeres que poco después del amanecer, en la ciudad de Mogadiscio, se quitan los hiyabs y se reúnen para jugar fútbol. Con su actividad futbolística, ellas no solo desafían a una sociedad musulmana muy conservadora, sino que también hacen frente al miedo de los islamistas shebad, afiliados a Al Qaida, que realizan con regularidad atentados mortíferos y condenan toda actividad lúdica como el fútbol… y aún más si es practicada por mujeres.